En Kinder los niños trabajan en un amplio salón de clases que asemeja un hogar. En esta edad, los niños absorben el mundo a su alrededor por medio de los sentidos y responden ante él de la forma más poderosa de conocer: la imitación. La imitación es la forma en que se manifiesta su voluntad, juegan a cocinar, se visten de reyes y reinas, imitan a papá y mamá; pintan, cantan y colorean. A través de canciones y poemas aprenden a disfrutar del lenguaje y hablar correctamente.
Aprenden a jugar juntos, a cocinar pan, hacer tortillas, preparar sopa, modelar con cera de abeja y hacer casas o castillos con telas. Los niños sienten que juegan todo el día de clase, pero en realidad se están preparando intensamente para enfrentar la vida, desarrollando su poder de concentración, imaginación, respeto por sus compañeros y el gusto por aprender durante el resto de su vida. Se cuida de no adelantar los procesos de desarrollo intelectual ya que ello debilitaría su vitalidad y gusto por el aprendizaje, en la etapa de la adolescencia, provocando así aversión y apatía hacia el estudio.
Las bellas historias, especialmente seleccionadas, atrapan su imaginación, aprendiendo de los personajes y sus acciones ejemplares. El propósito es mostrarles que el mundo no sólo es maravilloso, sino que también es bueno, lleno de amor, para que adquieran la seguridad necesaria, base de su futura autoestima.
Los ejercicios a base de juegos, propician sanamente su desarrollo psicomotriz, preparándolos para cuando su energía la enfoquen en el aprendizaje de la lecto escritura, como primer paso a su entrada al mundo académico de la lógica, las matemáticas y los conceptos.