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El modelo pedagógico que utiliza la escuela se basa en el conocimiento preciso de las etapas del desarrollo del niño y del joven. Los temas le son presentados de manera vivencial, por medio de la experiencia directa. Cuando el niño relaciona lo que aprende con su propia vivencia, no solo se capta su interés sino que el conocimiento lo interioriza para siempre. El maestro crea una atmósfera dentro del salón que atrapa la atención del niño, generando entusiasmo, interés y asombro.
Así pues, la metodología del Hamilton cuida el desarrollo oportuno de esos procesos y permite promover, además de las bases académicas, una serie de hábitos y habilidades necesarios hoy en día e imprescindibles para cuando los niños y niñas sean adultos. De esta forma, la persona que deseamos propiciar a futuro tendría el siguiente perfil:
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- El éxito profesional y económico lo logra a base de una sana competencia consigo mismo, por ser mejor.
- El interés por dominar en mayor grado un segundo idioma se mantiene vigente, para ampliar su visión en el área profesional y cultural.
- La formación profesional adquirida la utiliza para encontrar soluciones creativas y analizar críticamente propuestas, en beneficio propio y del grupo en el que trabaja, así como el de la sociedad en general.
- Los aspectos culturales, artísticos y deportivos forman parte importante de su estilo de vida.
- Disfruta lo que hace, sabe cuales son sus cualidades, pero también está consciente de sus debilidades. Medita y reflexiona sobre la consecuencia de sus actos.
- Las relaciones personales o de trabajo las establece en condiciones de libertad, igualdad y fraternidad.
- El respeto es uno de sus valores fundamentales; respeto a si mismo(a), respeto a los demás y respeto al medio ambiente que le rodea.
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